






Con Ana, muriendonos de frio.

Camuflados, listos para lo que caiga.

Bob está tan feliz y no parece importarle el frio.

Una postal perfecta: La Plaza de la Paz de Haro cubierta de nieve.

El palacio de la Plaza de la Cruz.
Por si os preguntabais cómo es el tiempo acá en Gran Bretaña, bueno, pues para que os hagais una idea, estamos a finales de Julio y aquí no ha salido el sol, es como que un “abril aguas mil” se ha juntado con un septiembre lluvioso y nos hemos saltado el verano así por completo, como si la primavera pasase directamente al otoño.
Y la verdad es que este verano recuerdo de haber estado un dia al sol en el parque de Chiswick con Neil y Teo, y ya, no más. Ésto se puso en evidencia ayer cuando hablaba con mi madre al teléfono y se quejaba del calor que hacía en España. Yo, que todavía tengo mi edredón de plumas de invierno y tengo que cerrar las ventanas por la noche para no helarme, la verdad es que no me quejo, que me he hecho a este clima demasiado bien, y entiendo que más de 16 millones de británicos visiten España cada año, como la película esa “La Gran Escapada” o un gran éxodo en busca del sol… pobrecillos.

Vistas esta mañana desde mi casa… ¡qué deprimente!
De vuelta a casa. La verdad es que dejar Los Angeles, con su eterno sol, cielo azul y vida… (bostezo)… tan relajada, pues resulta un poco duro. Sobre todo cuando regresas al clima inglés (gris, nublado, triste, lloviznando). Aunque son todo buenas noticias por aquí: me han aprovado una reducción en la contribucion de la renta, ya tengo de camino mi pase de seguridad del aeropuerto, tengo dos semanas de vacaciones en Navidad (del 20 de Diciembre al 4 de Enero), he conseguido un billete con Iberia por 108 esterlinas y, repique de tambor, este sábado me voy a Haro a pasar una semanita… ¡yepa!

Yo con Hakan, Adelaide y T.

T y Chantelle.

Brilla el sol en California.