4 marzo, 2010

Qué no llevar cuando se vuela en primera…


Nuestras celebridades deberían tomar el cursillo de qué no llevar cuando se vuela en primera clase.

10 noviembre, 2008

¿Una taza de té, señor Sylar?

Por si todavía no lo habéis oido de mi, tuve a Zachary Quinto en mi vuelo de Los Angeles a Londres hace un par de semanas. Estabamos en el avión listos para embarcar cuando nos dijeron que teníamos un VIP a bordo, el malo de Heroes. Yo como loco empecé a dar botes porque soy un gran fan y porque sigo la serie religiosamente (o sea con mucha paciencia descargándome cada episodio por internet cada semana). El resto de mis compañeros se quedaron así como, “¿Quién es ese?”, y yo, “¡¡oh, Dios mio, es Sylar!!” Cada loco con su tema, por supuesto…

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Fue algo así como surreal. Normalmente a los VIPs los ponemos bien adelante del todo para que no sean molestados por los curiosos, principalmente de económica, así que sentó en el 1A, vamos, el trono del rey, y además en la zona en la que yo estaba a cargo. Si uno conoce la serie sabe que Sylar es el malo más malo que hay y hace cosas horrorosas, como abrirte el cráneo como si fuese la tapa de un coco.

Asi que cuando entró en la cabina pues mi corazón dio un pequeño pálpito de “ay, que miedo, que viene Sylar a por mi”. Subió por el pasillo hacia mi, yo tragué saliva y me quedé congelado. Se acercó más y me dice “discúlpeme, ¿dónde puedo guardar mi porta trajes?” En este momento le estaría mirando con la cara de espanto jamás vista. Tardé como unos 7 segundos en reaccionar hasta que con vocecilla de adolescente asustadizo le dije “Señor Quinto, bienvenido abordo… no se preocupe le guardo el traje aquí en el armario”.

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Ahora lo pienso y me meo de la risa, claro, y es que no todos los días le sirve uno a uno de los malos más malos que hay y al cerebro le cuesta disociar las dos imágenes, la del malo de la peli con el tipo normal y corriente de Pittsburgh. Qué os puedo contar, es encantador y super educado, no bebe alcohol, como buen americano saludable que es, tiene un iPhone superchulo que me lo enseñó y todo, durmió todo el vuelo como un lirón (mas que nada porque solo se quedaba en Londres 24 horas, justo para presentar un premio a la mejor actriz británica en los premios del cine británico), desayunó un café solo, un zumo de naranja y un croissant y al salir del vuelo me dijo “gracias, Jesús, nos vemos”. Vamos, ¡todo un héroe!

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26 agosto, 2008

Los Jimmy Choos de la Rebecca

¡Lo que hacen las mujeres por conseguir unos Jimmy Choos! Claro, con tal motivación (unos Jimmys dorados de piel de serpiente acuática) cualquiera. Y es que la mamá de Rebecca Adlington, que ganó doble medalla de oro en natación para Gran Bretaña, le prometió que si ganaba el oro le compraría un par de Jimmy Choos. Y así fue, hoy mismo en la ceremonia de bienvenida, el alcalde de su pueblo se los ha entregado.

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La Becky con sus nuevos Jimmy Choos.

5 octubre, 2007

Vive la Samoa et le Samoans!

El otro día tuve el privilegio de llevar al equipo de Rugby de Samoa de vuelta a casa. Los pobres no llegaron a cuartos de final tras perder contra los EEUU y tan solo les hacia falta una victoria para entrar en cuartos. A pesar de perder (cosa que muchos de ellos ya tenían asumido, ya que se enfrentaba a países como Sudáfrica o Nueva Zelanda, los preferidos) estaban todos de muy buen humor.

Para muchos esta era su primera vez en un mundial y la primera vez que visitaban Europa. “Recién saliditos del barco”, me decía mi compañera Paulette. Tanto es así que muchos de ellos no esperaban que París fuese tan caro (ciudad donde se jugaba la mundial de rugby) y se quedaron sin dinero el primer día. Al enterarse, los buenos vecinos del barrio de Haute de Siene fueron a su ayuda y organizaron comida y guías turísticas para todo el equipo.

El equipo, que incluía entrenadores y masajistas, ocupaba la cabina de business en su totalidad. No cuesta mucho reconocer a un jugador de rugby samoano: más de 120 kilos, 1.95 cm. o más de altura, sarón típico samoano, tatuaje tradicional… Con tal tallaje, pues claro que volaban en primera, ya que incluso el asiento que se hace cama de 185 pues casi se les quedaba pequeño.

Tras la cena y tras haberles servido más de una copa, estuvimos con ellos charlando, contándonos historias del mundial de rugby y sacandonos fotos. Aprendí varias cosas de los Samoanos: al venir de una isla tan chiquitita, pues todo lo extranjero les fascina. De hecho yo era el primer español que conocían (“en Argentina” me decía cuando les pregunté si sabían donde está España…). Son gente muy amable y cordial y les gusta estar entre amigos, incluso nos invitaban a que nos sentasemos con ellos a echar una copa, escuchar música en sus iPods y charlar.

Y como una oportunidad así no se tiene muchas veces, pues conseguí fotos y autógrafos de ellos. Paulette y yo estábamos en la gloria. Dos solteros rodeados de todo un equipo de rugby de semidioses samoanos, pues te puedes imaginar. Y es que estábamos los dos encandilados (casi enamorados) por todo el equipo.


Leo Lafaiali’i, Lome Fa’atau, Paulette, Silao Vaisola Sefo y yo a bordo del vuelo NZ38 del 17 de Septiembre 2007.

El vuelo resulto ser uno de los mejores que he tenido en mucho tiempo, a pesar de que no paramos de servir cócteles y que casi se pelean dos miembros del equipo a bordo. Al regreso, cuando tuve la oportunidad de hablar con mi amigo Elia (un compañero samoano, que juega al rugby) fue cuando me di cuenta de esto. “¡Ay, qué envidia!” me decía. Lo que no sabe todavía es que le conseguí un set de autógrafos, que se lo dejaré en su fichero para que lo recoja la próxima vez que vuele.