15 abril, 2012

Uxue cumple 4 años


Una tarta de gominolas para celebrarlo.

31 marzo, 2012

Primer aniversario

El 17 de Marzo hace un año que me mudé a mi nuevo piso. Para aquellos que han venido a verme, sabran lo enamorado que estoy y lo mucho que estoy disfrutando. Es sorprendente lo rápido que se me ha pasado. Parece ayer cuando nos plantamos con la furgoneta a la 1 de la mañana con la mudanza encima. Eso sí, todo el esfuerzo y dolor de culo (incluyendo una fuga de agua de mi vecina y tratar con los malditos cowboys que portan muebles) han valido la pena.

Poco a poco he ido decorándolo y añandiendo un mueble acá y otro allá. Yo recomendaría a todo el mundo que no compren todos los muebles de una vez. Es bueno vivir un piso y tener una mejor concepción del espacio y cómo usarlo. Y también probar distintos distribuciones y ver qué funciona y qué no.


Inserta la varilla Framstå en la balda Ertktørp y tienes una mesilla Mälm.


Cinco meses de espera. Debe de estar hecho en Italia.


Madera de nogal.

18 marzo, 2012

Cirugía

En mi vena de reparar, reciclar y reusar, pues me he puesto a reparar el MacBook de un colega. Resulta que un día de pedo pues se le calló al suelo y se reventó la bisagra que une la pantalla con el teclado. El impacto fue tal que muchas piezas internas se habían desintegrado. Una vez abierto me di cuenta de que hasta tuve que cambiar el cable que une la pantalla con la tarjeta base, o el equivalente a un transplante de médula, vamos.

Yo, que no soy gran fan de Apple, pues me tomé el proyecto como si fuese un episodio de House, así a lo cirugía entre la vida y la muerte. La verdad es que no había muchas opciones. O pagar 400€ por la reparación en la tienda Apple o tirarlo a la basura. Los órganos transplantados todos vinieron de eBay, ocho en total. Cuatro días más tarde, el MacBook quedó como nuevo, con más RAM, el último update de Mac OS y las últimas versiones de Firefox y Skype. Listo, Doctor House.


En plena operación.


Cosiendo al paciente, que da señales de vida.


El paciente ya totalmente recuperado.

7 marzo, 2012

Un piano bien temperado o las tres erres número 2

Tras arreglar mi maleta me dije, ¿porqué parar ahí, si hay un montón de cosas que he dejado a un lado por falta de pasta o de tiempo? Y ahora que tengo todo el tiempo del mundo pues me voy a poner con mi lema de las tres erres a tope. Y he empezado por lo que más tiempo llevaba postponiendo, mi piano, que desde que se mudó a este piso, no le he hecho ni una pizca de atención. Me fui a eBay (que por cierto, no hay nada que no se venda en eBay, y todo más barato que en las tiendas… ¡maravilloso!) y me compré el kit de afinación de pianos, con su diapason, sus tacos de goma, tira de fieltro y llave, todo por menos de 30 euros.

Y bueno, así poco a poco, haciendo algún que otro error y aprendiendo en el proceso, y tras leer múltiples blogs y websites en internet, pues parecía que la cosa funcionaba. Afinar un piano tiene su misterio: hay 88 notas, la mayoria tienen 3 cuedas por nota, por lo que hay que afinar las tres cuerdas exactamente igual, y una diferencia de 1 micron en la longitud de la cuerda causa disonancia… Pero con maña, paciencia y mi buen oido lo he conseguido: un piano Yamaha U3 fantástico afinado y bien temperado.


Objetivo número 1 conseguido: un piano bien temperado.

Y he aquí el resultado de tres dias de trabajo…



Bach estaría muy orgulloso.

Renovar, reciclar, reparar…

Bueno, es la segunda semana de mi mes de retén en casa a la espera de ser llamado para un vuelo, y como nunca se sabe si te van a llamar (la ultima vez volé cinco veces a Los Angeles) o no, pues me he propuesto ser muy productivo y dedicar mi tiempo libre en casa a las tres erres: renovar, reciclar y reparar, que va a ser la coletilla de este año. En tiempos de crisis no estamos por la labor de derrochar dinero, y me he dicho a mi mismo, porqué gastar dinero en comprar cosas nuevas cuando puedo con mis propias manos arreglarlo yo solito.

Todo empezó este año cuando me rompieron la maleta al volver de Hong Kong. Me pedían un recibo (que no tenía) y pagar 40 euros (que no me daba la gana), así que dije, “Ah, ¿sí? Que os den y ya me la arreglo yo solito…”. Y así con dos pelotas y mucha paciencia la cosí con hilo y la arreglé. Cuarenta euros que me ahorro, y esta maleta dura otro par de años.


La maleta: el antes y el después.